Como adelantamos el pasado 21 de marzo en esta página, algunos investigadores han conseguido fabricar una insulina sensible a las variaciones de glucosa. en un paso adelante, se publican ahora los resultados de un ensayo en ratones con un miniparche que contiene multitud de microvesículas con este tipo de insulina sensible a la glucemia, de forma que cuando se produce elevación de la misma se libera insulina a través de un sistema de múltiples microagujas y se reduce en el caso inverso.

Así se anunció el pasado día 6 de Junio durante el desarrollo de las 75º Sesiones Científicas de la ADA recientemente celebradas en Boston. La vacuna BCG es una vieja conocida en Medicina por utilizarse para prevenir la tuberculosis desde hace 80 años, y en un ensayo precedente con 103 humanos ha sido capaz de regular la disfunción inmunitaria que destruye las células beta productoras de insulina, permitiendo así que la produzcan nuevamente, aunque sea en forma mínima y transitoria.

El pasado mes de Febrero se presentaron en la 8ª Conferencia ATTD de París los resultados del ensayo clínico en fase III de una nueva formulación de glucagón para uso intranasal que demuestran que es tan eficaz como la actual presentación inyectable.
 
La presentación intranasal, que no es necesario inspirar, resulta unos 5 minutos más lenta en subir la glucemia que el actual inyectable, pero creemos que a nivel práctico (casa, escuela, etc.) esa diferencia se ve compensada por el tiempo que se necesita para reconstituir el inyectable, los potenciales errores al hacerlo y el miedo que produce en personal no entrenado.
 

El equipo que el verano pasado probó un sistema de páncreas artificial durante un campamento juvenil (post 06-07-2014) ha dado un paso más hacia el páncreas biónico: un conjunto formado por 2 bombas de infusión (insulina y glucagón), un sensor/transmisor de glucosa intersticial y un smartphone que recoge la información enviada por éste, calculando las necesidades precisas de cada hormona, y enviando la orden a las bombas perfusoras.

Una investigación publicada el pasado mes describe una insulina experimental, modificada químicamente para ser sensible a las variaciones de glucemia. En el experimento, ratones diabéticos recibieron una dosis de insulina-PBA-F y fueron sometidos a una sobrecarga de glucosa 4, 7 y 12 horas después, observándose en todos los casos una normalización de los niveles de glucemia. Además, la insulina experimental mostró una baja potencia de acción mientras la glucemia estaba en niveles bajos o normales.