Hace 3 años se presentó en la reunión Científica anual de la American Diabetes Association (probablemente el evento científico sobre la diabetes más importante del mundo) una comunicación sobre los perros de alerta de la diabetes (PAD), con unos resultados poco alentadores en cuanto a efectividad y oportunidad, es decir, en cuanto a que avisen realmente ante la presencia de hipoglucemia y con la suficiente antelación como para evitar sus efectos: solamente el 12% de las alertas se correspondieron con una hipoglucemia real (<70 mg/dL) y cuando éstas se produjeron la mayoría (72%) lo hicieron con una media de 22 minutos de retraso respecto a un monitor continuo de glucosa. Como decía aquella reseña, “… Diabetes Dogs May Bark Too Often”.

La revisión de los trabajos más recientes, algunos de autores con dilatada experiencia en el campo de las hipoglucemias, no muestran datos más consistentes. Cuando las cifras se contrastan con anotaciones en papel y con un MCG “ciego”, la sensibilidad durante la vigilia fue muy baja para las hipos (35,9%) y aún menor para las hiperglucemias (26,2%). Pero durante el sueño, esta sensibilidad aún se redujo más: 22,2% para las hipos y 8,4% para las hiper.
Algunos estudios parecen indicar que el grado de entrenamiento puede influir bastante (un proceso que puede durar de 6 a 24 meses, con un costo de 2500 a 25000 dólares). Con todo, la mayoría de los trabajos están de acuerdo en que los perros detectan “algo” y algunos autores se han propuesto medir los compuestos volátiles que se supone se originan durante las hipoglucemias para elaborar un sistema de medición que no dependa de los PAD.

Lo que no cabe duda es que la mayoría de los que tienen un perro de alerta, para sí o para sus hijos, están muy satisfechos con su trabajo y no prescindirían de él por nada, dado el cariño y la compañía que proporcionan.

Fuente: http://endocrinoinfante.com/perros-de-alerta-para-la-diabetes-ladran-de-mas/

Dr. Javier González Pérez

Pediatra / Endocrinólogo Infantil

Asesor Médico de SODICAR